EL TRASTOLILLO
Esta historia ocurrió hace muchos años, aquí mismo en nuestra ciudad , cuando todavía era solamente un pueblo, vivían menos de mil personas.
Solamente había una escuela donde iban todos los niños del pueblo, estaban mezclados de todas las edades, con un solo profesor, no como estamos ahora todos nosotros. Ocurrió en la época de mi tatatatatarabuela o más, y ahora mismo os la voy a contar.
En aquellos tiempos los niños jugaban y se divertían sin PSP, DS, PLAY , XBOX, WII, INTERNET, ¿a que parece increíble? , pues si, jugaban todos juntos al Castro, las Tabas, a los Bolos, a las Vacas, a saltar a la cuerda, bailaban, tenían un montón de cosas que ellos mismos fabricaban.
Debía de ser muy divertido, os imagináis a todos nosotros jugando a esas cosas, si queréis un día podemos probar.
Ya se acercaban las navidades, y el único molino que estaba cerca del río, estaba moliendo cantidades extras de harina, porque esos días habría mucho trabajo en todas las casas preparando los dulces navideños. Las gentes necesitarían más harina para hacer los bizcochos, tartas, roscones de reyes, los polvorones, pastas y el resto de las cosas. Había montones de sacos de harina allí almacenados.
Mientras todos los del pueblo estaban viendo la cabalgata de los Reyes, alguien entró en el molino y se llevó todos los sacos de harina que allí había, nadie se dio cuenta de este detalle, pero seguir atentos porque os enterareis de lo que pasaba.
Esa noche, la noche de Reyes, los niños dejaron en vez de zapatillas que no tenían por aquel entonces, sus albarcas de madera junto a la ventana, para que así les dejaran algo, y un gran vaso de leche para Melchor, Gaspar y Baltasar, para que se lo tomaran por la noche cuando entraban en su casa.
A la mañana siguiente cuando los niños se levantaron, se quedaron asombrados de que no había regalos, ni albarcas, ni quedaba ni una gota de leche, y todo el suelo de la casa estaba lleno de harina, como si alguien lo hubiera esparcido.
También fuera de la casa había harina, por los caminos, por los tejados, parecía que había nevado, ¿que sería lo que habría pasado? En medio de todo aquel follón alguien descubrió unas pequeñas huellas, y decidieron seguirlas para ver hacia donde iban.
Llegaban hasta el monte , justo a la entrada de una de sus cuevas, y allí, todo el pueblo asustado entró con antorchas, y descubrió que allí vivía alguien. Era un Duendecillo o geniecillo enredon y con cara de pícaro y mas negro que el hollín, con el pelo largo y del mismo color. Tenía unos ojillos verdes, colmillos retorcidos, rabillo pequeñito y unos cuernecillos. Llevaba manto rojo hecho de cortezas de árbol cosidas con hiedra, en la cabeza llevaba un gorro blanco y también un bastoncillo de madera. Era revoltoso y juguetón.
Era un Trastolillo, un personaje muy conocido en la zona .
Entre sus hazañas estaba la de tirar la harina, beber la leche, esconder las albarcas, correr los picaportes de las ventanas por la noche para que el viento las hiciera chirriar o requemar los guisos, todo ello entre grandes risas y fingidos lloriqueos.
Así que se descubrió de esa manera quien se llevó todos los sacos de harina, las albarcas, se bebió la leche y cernió toda la harina por todo el pueblo, fue el Trastolillo.
A partir de ese día todas las cosas que sucedían dentro de la casa y que eran inexplicables tienen por autor al Trastolillo. Como la gente sabia que son cosas del duende, ni se sorprendían ni se asustaban. Y dicen que todavía aparece por muchas casas. Así que si este año no nos traen los Reyes nada, no es que nos hayamos portado mal, es que es el Trastolillo anda por nuestra casa, y quizás se lo haya llevado todo.
Cortesía de LIBRA